EL IMPACTO DE LA BASURA ELECTRÓNICA EN MÉXICO


Fuente: Toxic E-waste Dumped in Poor Nations, Says United Nations. (2017).

EL IMPACTO DE LA BASURA ELECTRÓNICA EN MÉXICO

DESECHOS ELECTRÓNICOS.

El desarrollo tecnológico ha permitido que muchas actividades se realicen de una manera fácil y rápida, sin embargo, en las dos últimas décadas, el acelerado consumo de bienes y servicios ha ocasionado un gran problema de generación de basura, en particular de basura electrónica llamada e-waste. Su aumento se conjunta con la falta de tratamiento y manejo adecuado de los residuos, que por lo general son enviados a tiraderos a cielo abierto u otros espacios de alto riesgo para el medio ambiente y la salud humana.

La tendencia hacia el desarrollo de una sociedad global de la información, impulsa a un número creciente de usuarios de nuevas tecnologías a adquirir nuevos productos, resultado de los rápidos avances tecnológicos. Así la innovación, la eficiencia y el crecimiento económico avanzan a gran velocidad.

Para el año 2017 la mitad de la población mundial ya utilizaba internet, redes y servicios móviles, lo que tuvo como consecuencia que muchas personas utilizarán más de un dispositivo electrónico, promoviendo con esto, ciclos de reemplazo cada vez más cortos con el fin de adquirir mejor tecnología. Lógicamente el recambio frecuente de dispositivos electrónicos genera más basura. De acuerdo con el Informe Mundial de e-waste 2017, todos los países del mundo generan por año un total de 44.7 millones de toneladas métricas (Mt.), lo que equivale a 6.1 kilogramos por habitante a nivel mundial en promedio (K p/h). De acuerdo con esta tendencia se espera que para el año 2021 el aumento llegue a 52.2 Mt., lo que equivale a un 6.8 K p/h. Se prevé solo el 20% será recolectado y propiamente reciclado , lo que significa que el 80% restante no será dispuesto de forma correcta y probablemente terminará en basureros clandestinos.

Los principales productores de basura electrónica han sido agrupados por continente, siendo Asia el principal productor en el año 2014 con un 40.7% de la basura electrónica a nivel mundial, seguido por Europa con un 27.5%, América con un 25.3%, África con el 5% y Oceanía con 1.6%, como se observa en la Figura 1.


Figura 1. Basura electrónica generada por continente.
Fuente: Balde et. al (2017).

Del 25.3% que se generó en nuestro continente, los principales productores de e-waste fueron Estados Unidos, Brasil y México. México es entonces el tercer generador de basura electrónica en el continente americano y segundo en Latinoamérica solamente debajo de Brasil, como se muestra en la Figura 2. Más recientemente, en el año 2016, México produjo 1Mt. y 8.2 Kg p/h ubicándose en el lugar 13 a nivel mundial.


Figura 2. Países con mayor producción de basura electrónica.
Fuente: GSMA E-waste – América Latina. (2014).

¿Qué es la basura electrónica?

Un dispositivo tecnológico se compone de una gran variedad de materiales plásticos y metálicos. Cuando están revueltos y no se pueden re-utilizar, se le llama basura, en contraste con los residuos separados que se pueden emplear en otros procesos productivos y que se les llama residuos. Se pueden encontrar hasta 60 diferentes elementos químicos en un solo dispositivo y algunos de ellos son técnicamente recuperables, mientras que otros son casi imposibles de extraer. Metales como el aluminio, oro, plata, cobre, níquel, cadmio, platino y paladio, entre otros, se pueden reutilizar en procesos industriales. No obstante, existen otros compuestos químicos como los plásticos, particularmente los difenil éteres polibromados (PBDEs) pueden causar problemas de salud.

El riesgo que presentan estos desechos para el ambiente es muy serio. Los microcircuitos de las tarjetas, los tubos de rayos catódicos, las baterías, los plásticos PBDES, entre otros, representan un peligro tanto para los organismos y ecosistemas como para la salud humana por contener metales pesados y otras sustancias tóxicas. La basura electrónica en tiraderos clandestinos contribuye a la producción de lixiviados, que son líquidos resultantes de un proceso de descomposición orgánica y que se mezclan con otras substancias como los metales pesados de los equipos electrónicos y que son absorbidos por el suelo, que a través de los años podría contaminar los mantos acuíferos de forma irreversible.

En México el Apagón Analógico que consistió en reemplazar miles de aparatos de televisión con nuevas pantallas, complicó el problema generando más basura electrónica. Desafortunadamente, no se adoptaron medidas adecuadas para el manejo de esta basura y lejos de lograr una disposición adecuada, que consiste en desensamblar los aparatos electrónicos de forma correcta; es decir, separar plástico, metales y componentes, para su reciclaje en las cadenas de producción industriales, las televisiones analógicas quedaron en tiraderos clandestinos.

Otro problema que vale la pena mencionar es el “dumping”, que es una práctica utilizada por los países desarrollados y que consiste en exportar la basura electrónica a países del sur global o los llamados del tercer mundo bajo la excusa de que en ellos se realizan procesos de separación y reciclaje, pero en realidad es una estrategia para evitar la responsabilidad del manejo correcto de los residuos. Estas tácticas son posibles cuando los países no poseen un buen marco legal que evite la importación de basura, ni las instituciones que ejecuten este marco regulatorio. Este es el caso de México que sólo posee la NOM‐161‐SEMARNAT‐2011 para regular el manejo de la basura electrónica.

En resumen, el uso desmedido de tecnología, acompañado por el consumismo de dispositivos electrónicos, ha generado un incremento en la producción de e-waste y con ello un serio problema ambiental y de salud. Es deseable que tanto el plástico como los metales que componen la basura electrónica, se usen de nuevo. Ello representa una ventana de oportunidad que, por falta de incentivos, se desaprovecha.

Para disminuir los riesgos de contaminación es importante tener cuidado de no tirar a la basura celulares, tarjetas electrónicas, CD, monitores, cables, CPU y baterías entre otros aparatos electrónicos. Si es posible, se sugiere almacenarlos en un lugar en donde no entren en contacto con agua, luz, viento y calor hasta que sea posible llevarlos a un centro de acopio o reciclado electrónico. Cabe destacar que es importante tener un cuidado especial con las pilas que también deben desecharse en sitios específicos, por ejemplo en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad existe un módulo para la recolección de baterías.

Heberto Ferreira Medina (IIES), José Luis Cendejas (UTM) y Alberto Valencia García (IIES)
Junio de 2019.

Bibliografía consultada:
o Barras, C. (2014). The abominable mystery: How the plants conquered the world. BBC Earth News. Recuperado el 21 de enero 2019 de http://www.bbc.com/earth/story/20141017-how-flowers-conquered-the-world
o Baldé, C.P., Forti V., Gray, V., Kuehr, R., Stegmann,P. (2017). The Global E-waste Monitor – 2017, United Nations University (UNU), International Telecommunication Union (ITU) & International Solid Waste Association (ISWA), Bonn/Geneva/Vienna. Recuperado en junio 2019 de https://globalewaste.org/wp-content/uploads/2018/10/Global-E-waste-Monitor-2017.pdf
o GSMA eWaste – América Latina. (2014). El aporte de los operadores móviles en la reducción de la basura electrónica: Estudio de casos (1). Recuperado en enero de 2019 de https://www.gsma.com/latinamerica/wp-content/uploads/2014/05/eWaste-Latam-spa-Completo.pdf
o Statistica.com (2017). These Countries Generate the Most Electronic Waste. Recuperado en enero de 2019 de https://www.statista.com/chart/2283/electronic-waste/

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